- Ella es como un tigre de bengala, hermosa, feroz y salvaje. Yo sólo soy un poeta tratando de darle caza con algunas palabras, todo se definirá pronto: o la seduzco o me mata.
- Ahí estaba yo, un poeta solo frente a un tigre de bengala, creía que ella me devoraría, pero descubrí que hay tanto de poesía en un tigre, como de bestialidad en un poeta.
- El poeta está en peligro de extinción, como el tigre de bengala, por eso escribe con desesperación, con el miedo de que mañana no pueda volverlo a hacer, por eso ama como las bestias, creyendo que su vida sólo será esa noche y esa última presa.
- "Si tu instinto es asesinar, por qué no me devoras?", le pregunta el poeta al tigre de bengala, y el tigre le responde: "mato para sobrevivir, pero mi instinto de supervivencia me dice que si sigo matando moriré de soledad".
- El mundo está al revés: Hay tigres de bengala que viven en cajas de cristal, que pasean su exquisitez ante nuestra mirada pero que se horrorizan cuando dejamos las huellas marcadas. Hay poetas que se arrojan a la selva, a disfrutar de las metáforas en su estado salvaje, a gozar de la vida con toda su belleza, imperfección y brutalidad...
- Adiós mi hermoso tigre de bengala, extrañaré tu selva, tu dulce ferocidad y el placer inmenso de cazarte...
- Ella era un tigre de bengala, libre y salvaje, pero yo no era un poeta intentando seducirla, sólo un cazador buscando robar su piel y comer su carne.
Rodrigo Conde






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